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Música
domingo, 3 de abril de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
Me voy otra vez :-)
Os dejo unas fotos que monté de un restaurante y hotel rural precioso Canzana, confieso que me comí todos los platos que salen en la presentación, opssss
lunes, 7 de febrero de 2011
Falta menos para la primavera???
La marmota dice que se acaba el invierno, por el contrario la Candelaria dice que va a continuar.
Os dejo un par de fotos tomadas ayer, dan buena muestra de ambas afirmaciones; la mimosa lucía en todo su esplendor y sobre la ría de Villaviciosa , la sierra del Sueve nos mostraba toda la belleza de sus blancas cumbres.
Como canta Melendi en una de sus bellas canciones:
De la tierra de los sueños, del trabajador minero
si probaste su manzana, te enganchará su veneno
de los golfos como yo, de los cielos como tú
el jardín de adán y eva estaba en territorio astur
y es que tengo un sentimiento, esos que llevas tan adentro
Cuanto más lejos estoy, más asturiano me siento
sábado, 1 de enero de 2011
Año Nuevo
AÑO NUEVO
A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
San Silvestre.
Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara,
de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
Salomón.
Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur;
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
Cruz del Sur.
Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco
del Arquero.
A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar.
Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
del Arquero.
Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán.
San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
inmortales.
Reza el santo y pontifica y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega Enero,
ante Dios bendice al mundo y su brazo abarca el arco
y el Arquero.
Rubén Darío
Las fotos están tomadas desde casa, la nieve es de hace unos días.
El poema me ha llegado vía Cuba, gracias Amparo.
martes, 28 de diciembre de 2010
Los placeres y los días
" Como la naturaleza, la inteligencia tiene sus espectáculos. Nunca las auroras, nunca los claros de luna que me han hecho delirar tan a menudo hasta las lágrimas, han sobrepasado para mí en apasionada ternura ese amplio incendio melancólico que durante los paseos del final del día, matiza tantas aguas en nuestra alma, que el sol cuando se pone, hace brillar en el mar. Entonces precipitamos nuestros pasos en la noche. Más que un jinete al que aturde y embriaga la velocidad creciente de un animal adorado, nos entregamos temblando de confianza y alegría a los pensamientos tumultuosos a los que, cuanto más los poseemos y los dirigimos, sentimos pertenecer cada vez más irresistiblemente. Es con emoción afectuosa que recordaremos el campo oscuro y saludaremos las encinas llenas de noche, como el campo solemne, como los testigos épicos del impulso que nos arrastra y que nos embriaga. Elevando los ojos al cielo, no podemos reconocer sin exaltación, en el intervalo de las nubes aún conmovidas por la despedida del sol, el reflejo misterioso de nuestros pensamientos: nos hundimos cada vez más rápido en el campo, y el perro que nos sigue, el caballo que nos lleva o el amigo que se ha callado, más aún, cuando a veces no hay ningún ser viviente a nuestro lado, la flor de nuestra solapa o el bastón que revolotea alegremente en nuestras manos febriles, reciben en miradas y en lágrimas el tributo melancólico de nuestro delirio."
Marcel Proust
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