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Música

lunes, 26 de abril de 2010

El lago de los cisnes


Elegancia, belleza, armonía...





Como explico en el vídeo, las fotos fueron tomadas en Ginebra y algunos puntos del Saona y el Ródano.
Siempre sentí fascinación por estas bellezas, puedo pasar horas viendo su grácil baile sobre las aguas.

Espero que os guste el vídeo que monté para mostraros su belleza.

LOS CISNES

¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello
al paso de los tristes y errantes soñadores?
¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,
tiránico a las aguas e impasible a las flores?

Yo te saludo ahora como en versos latinos
te saludara antaño Publio Ovidio Nasón.
Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos,
y en diferentes lenguas es la misma canción.

A vosotros mi lengua no debe ser extraña.
A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez...
Soy un hijo de América, soy un nieto de España...
Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...

Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas
den a las frentes pálidas sus caricias más puras
y alejen vuestras blancas figuras pintorescas
de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.

Brumas septentrionales nos llenan de tristezas,
se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas,
casi no hay ilusiones para nuestras cabezas,
y somos los mendigos de nuestras pobres almas.

Nos predican la guerra con águilas feroces,
gerifaltes de antaño revienen a los puños,
mas no brillan las glorias de las antiguas hoces,
ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.

Faltos del alimento que dan las grandes cosas,
¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos?
A falta de laureles son muy dulces las rosas,
y a falta de victorias busquemos los halagos.

La América española como la España entera
fija está en el Oriente de su fatal destino;
yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera
con la interrogación de tu cuello divino.

¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?
¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?
¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?
¿Callaremos ahora para llorar después?

He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros
que habéis sido los fieles en la desilusión,
mientras siento una fuga de americanos potros
y el estertor postrero de un caduco león...

...Y un cisne negro dijo: «La noche anuncia el día».
Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora
es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía,
aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!

Rubén Darío

martes, 20 de abril de 2010

Santo Cura de Ars


Patrono de los párrocos





"La santidad de la vida no es un beneficio singular que se concede a algunos privilegiados y no a los demás, sino que a ella todos estamos llamados y es un deber común: que la consecución de las virtudes, aunque cuesta, es posible para todos con la ayuda de la gracia divina que a nadie se niega". (Pío XI, Encl. Rerum Omnium)

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Una vida dedicada a los demás.
Un ejemplo para todos.


"San Juan María Bautista Vianney nació el 8 de Mayo de 1786 y fue Bautizado el mismo día. Era el cuarto de ocho hermanos. Como muchos otros santos, nuestro santo disfrutó de la preciosa ventaja de haber nacido de padres verdaderamente cristianos. Su padre era el dueño de una finca y su madre era nativa del pueblo de Ecully, el cual como Dardilly, el lugar donde nació el santo, estaban cerca de la ciudad de Lyons. Sería un error contemplar a la familia Vianney como ignorantes . Sin duda alguna ambos padres y los niños pasaban días arduos en los campos y viñedos, pero la conciencia de que por varios siglos esta tierra había pertenecido a los Vianneys , inspiraba a la familia con un legítimo orgullo y disfrutaban de la estima de todos aquellos que les conocían. La amabilidad hacia los pobres y necesitados era una virtud familiar; ningún mendigo fue nunca arrojado de sus puertas. Así fue como un día fueron privilegiados de dar hospitalidad a San Benito Labre, cuando el patrono de los mendigos pasó por el pueblo de Dardilly en uno de sus peregrinajes a Roma. Desde muy niño sus padres lo llevaban a los campos, donde aprendió a ser pastor y, cuando era mayorcito se iba a cuidar los rebaños. El campo era su lugar preferido, las flores, los árboles, toda la naturaleza le hablaba de Dios, en quien encontraba el descanso de su corazón. Con frecuencia se iba bajo la sombra de un árbol grande y allí, hacía como un pequeño altar donde ponía la imagen de la Virgen Santísima, que siempre llevaba y llevaría toda su vida junto a él; y a los pies de la Madre, descargaba su corazón con la confianza de un niño pequeño. En otras ocasiones llamaría a sus otros compañeros pastores y les compartiría las cosas del Señor que aprendía de su mamá, siendo éstas sus primeras clases de catecismo que luego, diariamente compartiría con los habitantes de Ars, siendo este uno de sus mas grandes ministerios como sacerdote. Tenía la costumbre de hacer la señal de la cruz, cada vez que sonaba el reloj. Francia en esta época de 1790, estaba pasando una gran crisis -La Revolución Francesa- que con el pretexto de implantar "Libertad, igualdad y fraternidad" desató una masiva persecución que llevó a la guillotina a muchos hombres y mujeres, incluyendo a muchos sacerdotes y religiosas. Los sacerdotes tenían que disfrazarse, cambiando constantemente de domicilio, para poder ministrar al pueblo de Dios, que permanecía fiel. Entre estos sacerdotes se encuentran dos que serán muy importantes en la vocación de San Juan: el Padre Balley y el Padre Groboz, quienes trabajaban ambos en Ecculy. Uno hacía de panadero y el otro de cocinero. Es en este tiempo en el que Juan Bautista hace su Primera Comunión en Ecculy, en la casa de su mamá. Buscando no llamar la atención de las autoridades, trajeron carros de heno y los pusieron frente a las ventanas y comenzaron a descargarlos durante la ceremonia para evitar conflicto. Juan Bautista tenía 13 años, y aún siendo tan mayorcito lágrimas corrieron por sus mejillas al recibir al Señor, y durante toda su vida hablará siempre de este día y atesoraría el rosario que su madre le regaló en esta ocasión. " Datos tomados de "La santidad de la vida no es un beneficio singular que se concede a algunos privilegiados y no a los demás, sino que a ella todos estamos llamados y es un deber común: que la consecución de las virtudes, aunque cuesta, es posible para todos con la ayuda de la gracia divina que a nadie se niega".

Datos tomados de la obra El Año Cristiano, publicado por la BAC en 1966.




Espero que os guste el vídeo.La Basílica es espectacular, la montaré en otro, éste ya lleva 32 fotos.

viernes, 16 de abril de 2010

Regards

Miradas


En un bonito paseo por Parail le Monial, llamó mi atención el anuncio de una exposición.No iba bien de tiempo pero aún así subí las escaleras de la vieja iglesia y me encontré con una sala preciosa , unas obras fantásticas y además con el autor, se puede pedir más?, pues sí, debo deciros que mi francés es pésimo...pedí permiso para hacer alguna foto y cuando ya me iba pensé...por qué no ?, le pido si me deja subir las fotos a la red y ya puesta también que me deje hacerle una foto con una de sus obras.

Gracias Georges Kulik, ha sido un placer conocerte y admirar tu preciosa obra.



Su página web:

http://www.georgeskulik.com

lunes, 29 de marzo de 2010

Making off ( Cómo se hizo )

Hace unos días le regalé a "mi sufridor" una bonita cámara compacta, ( de paso la llevo yo siempre en el bolso, no es plan de ir con la mochila a todas partes ;-), no sabéis la de instantes que me pierdo por no ir siempre "armada" ).El caso es que en vez de disparar al bonito paisaje que nos rodea, le encanta pillarme a mí in fraganti, y claro, yo cuando estoy en faena no me entero de lo que ocurre a mi alrededor...En éstas tres fotos podéis ver lo que cuesta una toma. He pegado las que él me hizo sobre las mías.
Siempre defendí que la fotografía es un deporte de riesgo.Raro el día que vuelvo sin un par de moratones, arañazos en piernas, barro hasta..., mojaduras, un día reculando para encuadrar me dí una castaña y me rompí unos pantalones.Otro como el caballín no se estaba quieto, metí los pies en un arroyo lleno de barro.Otro me caí en una roca sobre el mar, "pabermematao", lo primero mirar la cámara, luego a urgencias, si es que....

ES apasionante, con la cámara en mano, me siento liviana, a pesar del peso en la espalda.Me olvido de todo, sólo existe ese instante de luz especial, ya siento muchas veces no ser capar de trasmitir toda la belleza que mis ojos ven y la cámara no capta.

Los ojos son la mejor cámara jamás inventada, nunca suplirán la belleza pero....es lo que hay.





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Esa cascada es de mis últimas salidas, suponía que debido al deshielo de las nevadas bajaría precioso, con lo que no contaba era encontrarme el remanso tan bello , lleno de árboles y matorral, es uno de mis sitios mágicos, el frío se cortaba pero la belleza no es fácil de encontrar.





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Y aquí tuve que tirarme al suelo, bajar gateando pues estaba muy rebaladizo, como no podía usar el trípode en el filo del río, usé los codos para conseguir el efecto seda.Era la hora azul, de ahí ese color tan especial.
Espero os hayan gustado tanto como yo disfruté ( a pesar de la mojadura )




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viernes, 19 de marzo de 2010

La aldea perdida

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Invocación
de la novela de Armando Palacio Valdés
La Aldea Perdida







Et in Arcadia ego.

¡Sí, yo también nací y viví en Arcadia! También supe lo que era caminar en la santa inocencia del corazón entre arboledas umbrías, bañarme en los arroyos cristalinos, hollar con mis pies en la alfombra siempre verde. Por la mañana, el rocío dejaba brillantes gotas sobre mis cabellos; al mediodía, el sol tostaba mi rostro, por la tarde, cuando el crepúsculo descendía de lo alto del cielo, tornaba al hogar por el sendero de la montaña y el disco azulado de la luna alumbraba mis pasos. Sonaban las esquilas del ganado, mugían los terneros, detrás del rebaño marchábamos rapaces y rapazas cantando a coro un antiguo romance. Todo en la tierra era reposo; en el aire todo amor. Al llegar a la aldea, mi padre me recibía con un beso. El fuego chisporroteaba alegremente, la cena humeaba; una vieja servidora narraba después la historia de alguna doncella encantada, y yo quedaba dulcemente dormido sobre el regazo de mi madre.



La Arcadia ya no existe. Huyó la dicha y la inocencia de aquel valle. ¡Tan lejano! ¡Tan escondido rinconcito mío! Y sin embargo, te vieron algunos hombres sedientos de riqueza. Armados de piqueta, cayeron sobre ti y desgarraron tu seno virginal y profanaron tu belleza inmaculada. ¡Oh, si hubieras podido huir de ellos como el almizclero del cazador dejando en sus manos tu tesoro!



Muchos días, muchos hace que camino lejos de ti, pero tu recuerdo vive y vivirá siempre conmigo. ¡Y aún no te he cantado, hermosa tierra donde vi por vez primera la luz del día! Mi musa circuló ya caprichosa y errante por todo el ámbito de nuestra patria. Navegó entre rugientes tempestades por el océano, paseó entre naranjas por las playas de Levante; subió las escaleras de los palacios y se sentó en la mesa de los poderosos, bajó a las cabañas de los pobres y compartió su pan amasado con lágrimas, se estremeció de amor por las noches bajo la reja andaluza; elevó plegarias al Altísimo en el silencio de los claustros, cantó enronquecida y frenética en las zambras.



¡Y aún no ha cantado a los héroes de mi infancia! ¡Aún no te ha cantado, magnánimo Nolo! ¡Ni a ti, intrépido Celso! ¡Ni a ti, ingenioso Quino! ¡Aún no ha caído a tus pies, bella Demetria, la flor más espléndida que brotó de los campos de mi tierra! Hora es ya de hacerlo antes que la parca siegue mi garganta.



Viajero, si algún día escalas las montañas de Asturias y tropiezas con la tumba del poeta, deja sobre ella una rama de madreselva. Así, Dios te bendiga y guíe tus pasos con felicidad por el Principado.



Y vosotras, sagradas musas, vosotras a quien rendí toda la vida culto fervoroso y desinteresado, asistid una vez más coronad mis sienes, que éste, mi último canto, sea el más suave de todos. Haced, musas celestes, que suene grato en el oído de los hombres y que, permitiéndoles olvidar un momento sus cuidados, les ayude a soportar la pesadumbre de la vida.