Como bien dice el título " pillada in fraganti " por mi querida amiga Mariadel.Gracias cielo, nos encantaron las fotos que mandaste y el libro...de mi amada Zaragoza, que ganas tengo de patearla otra vez avec toi ;-).
Para quienes me leéis deciros que nos conocimos en un foro de fotografía y en uno de mis viajes a Zaragoza, pasamos todo el día juntas disparando a todo lo que se meneaba y a lo que no...también..., tengo muy buenos recuerdos de ese día.
Las fotos me las hizo a traición, jajaja, no me gusta que me hagan fotos, raro...
Una es en Llanes y la otra en una bellísima playa sin mar, si así como os lo digo, el mar, se filtra a través de la rocas y ahí andábamos las dos disparando y vigilando la marea no subiera y nos dejara sin cámara. Para que veáis lo que cuesta hacer fotos y lo arriesgado que es ;-)
Añadir que las originales son preciosas peeeero ni a mi familia ni a mí nos gusta salir en red, por eso no se ven nítidas, perdona hija, ya sabes.... :-(
Y como música y poesía para mí son inseparables, ahí os dejo un bello poema, ya lo subí en otros blogs, es precioso.
Ah, no olvidéis escuchar la canción.
Amistad a lo largo
Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.
Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.
Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.
Ay el tiempo! Ya todo se comprende.
Jaime Gil de Biedma