La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.
José Martí
Gracias por vuestra compañía, cariño y amistad, nos vemos en agosto.
He renunciado a ti. No era posible.
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.
Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
Hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...
He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
como el que ve partir grandes navíos
con rumbos hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos bríos
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;
como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.
He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos extáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías...
He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, cuántas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!
Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...
Andrés Eloy Blanco
BRINDIS
He aquí dos rosas frescas,
mojadas de rocío:
una blanca, otra roja,
como tu amor y el mío.
Y he aquí que, lentamente,
las dos rosas deshojo:
la roja, en vino blanco;
la blanca, en vino rojo.
Al beber, gota a gota,
los pétalos flotantes
me rozarán los labios,
como labios de amante;
y, en su llama o su nieve
de idéntico destino,
serán como fantasmas de besos en el vino.
Ahora, elige tú, amiga,
cuál ha de ser tu vaso:
si éste, que es como un alba,
o aquél, como un ocaso.
No me preguntes nada:
yo sé bien que es mejor
embriagarse de vino
que embriagarse de amor...
Y así mientras tú bebes,
sonriéndome -así,
yo, sin que tú lo sepas,
me embriagaré de ti....
--Buesa--